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- PROYECTO “SANTIAGO CERROS ISLA”: Recuperación de áreas verdes para la ciudad


Dado que ya se ha aprobado la expansión del límite urbano de Santiago, contenida en el PRMS 100, estamos frente a un nuevo panorama en cuanto a habilitación de esos espacios sumados a la ciudad. El plan agregaría cerca de 1.400 hectáreas para áreas verdes y forestación y cerca de 1.100 serían anexadas como parques intercomunales.

SantaLPero quizás, no es tan necesario mirar hacia afuera de la ciudad para encontrar zonas para habilitar áreas verdes. Un grupo de arquitectos, Antonia Besa, Etienne Lefranc, Catalina Picon, Fernanda Ruiz, Alejandro Soffia y Paul Ried, formaron la organización Santiago Cerros Isla, con el objetivo de potenciar y aprovechar esos espacios verdes que se encuentran insertos en la trama urbana de la capital.

Nuestro país posee una de las cadenas montañosas más altas del mundo. La existencia de este accidente geográfico dota a Santiago de un espectacular paisaje que la mayoría de los habitantes de esta ciudad no han sabido reconocer. De la erosión de la cordillera de los Andes y de las cenizas volcánicas provienen los materiales que han rellenado los valles de la depresión intermedia, también conocida como cuenca de Santiago. De los cordones montañosos que rodean la cuenca se desprenden 25 cerros islas1 que han quedado insertos en plena ciudad de Santiago, tales como el Cerro Calán, San Cristóbal, Manquehue, Santa Lucía, Blanco, Renca, San Luis y Cerro Alvarado entre otros.
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A pesar del potencial que tienen estos elementos geográficos para Santiago como pulmones “verdes” naturales, la ciudad no los reconoce como espacios públicos. Hoy se cuenta con un promedio de 4,7m2 de áreas verdes por persona, muy inferior a los 10m2 que exige como mínimo la OMS, Organización Nacional de Salud. El crecimiento de Santiago de manera expansiva, su tendencia a desarrollar urbanizaciones que se asemejan a la “ciudad jardín”, e infraestructuras viales que buscan mejorar la conexión de la capital, han minimizado el desarrollo de espacios verdes y públicos haciendo que el ciudadano pierda su relación con el entorno y la naturaleza autóctona que lo rodea. Si los cerros se desarrollaran de manera adecuada, no sólo serían de gran potencial turístico sino que también generarían una imagen ciudad, reconociendo los atributos del valle y del real paisaje de la capital.
© Guy Wenborne. Cerros Calán y Manquehue, de fondo la Cordillera.

El Cerro Alvarado como cerro isla constituye una parte del Sistema Metropolitano de Áreas Verdes y Recreación determinado por el PRMS. Tiene un emplazamiento estratégico – en el límite de las comunas de Vitacura y Lo Barnechea- y vista panorámica hacia el sector oriente de la capital. El estatuto legal que permitió por años que el Cerro no sucumbiera bajo el crecimiento de la ciudad mantiene en condiciones parciales su Patrimonio Natural.

El año 2004, la agrupación Defendamos la Ciudad liderada por Patricio Herman en conjunto con el diputado Leopoldo Sánchez, denunciaron la realización irregular de proyectos en el Cerro Alvarado. Al formar parte del sistema de áreas verdes, en el cerro sólo puede construirse infraestructura de áreas verdes, recreacionales, deportivas, culturales, científicas, de esparcimiento y de turismo al aire libre. El uso habitacional está prohibiendo, sin embargo se vendieron terrenos el año 2005, aún cuando caían en esta categoría, y luego se subsanó esa irregularidad con una ordenanza del Seremi de Vivienda y Urbanismo que sólo restringiría este tipo de edificación sobre la cota 900.
© Santiago Cerros Isla. Proyecto de recuperación Cerro Alvarado

Como otros cerros insertos en la ciudad, el Alvarado no es considerado por el ciudadano común como un parque, debido al estado natural en deterioro y a la poca accesibilidad que se tiene por el sector sur-oriente debido a la Costanera Norte. La autopista no sólo ha desligado el cerro del río Mapocho y bloqueado el acceso peatonal, sino que además ha afectado a la flora y fauna autóctonas.

Hoy, foco vulnerable a un desarrollo inmobiliario desmedido ya visible y a un consecuente deterioro de la biodiversidad existente, el futuro del cerro Alvarado está en peligro. Ante esta realidad, el grupo SANTIAGO CERROS ISLA propone proteger y rescatar las zonas de conservación existentes bajo el plan regulador de Vitacura y de Santiago. Se apuesta por un área verde intercomunal que reconozca el paisaje intrínseco del lugar, para generar sectores de esparcimiento sin mayores estrategias de preservación que conviertan al cerro en un hito de la ciudad, tanto turístico como educacional.
© Matte Editores, libro Mapocho Torrente Urbano. Vista del Cerro Alvarado

El proyecto se estructura en cuatro zonas de intervención: la cumbre del cerro, las quebradas del sector norte (Lo Barnechea) y sur (Vitacura), y ambas riveras: la norte no está protegida por el Plan Regulador de Vitacura y la sur, actualmente se considera dentro del proyecto de la Costanera Sur. Ambas riveras se proyectan conectadas a través de un puente peatonal con ciclovía que formaría parte de un circuito, y extendida al sistema interconectado de parques del rio Mapocho. En la rivera misma se construirían atalayas esporádicas para disipar la energía del río en sus grandes crecidas; elementos que permitirían el acceso al río en época estival.
© Santiago Cerros Isla. Proyecto de recuperación Cerro Alvarado

¿Qué pasaría si los cerros islas fuesen tomados en cuenta y protegidos al momento de hacer carreteras, loteos y edificios? Rescatando y restaurando inteligentemente estos hitos que nos distinguen, tendríamos un Santiago con una identidad formal fuerte. Estos cerros, entendidos como áreas verdes públicas, no sólo mejorarían la calidad de vida de sus habitantes, sino que su sola presencia aumentaría además el valor de suelo y de las viviendas vecinas, entre otros. Incluso la idea podría asociarse al Proyecto de Forestación Urbana, plan de gobierno que en junio pasado se impuso la meta de entregar 17 millones de árboles en ocho años. Lo cierto es que lamentablemente las decisiones hoy en día no son tomadas desde una perspectiva urbano paisajística, sino que ésta más bien se omite y sus efectos se ignoran.
FUENTE:
baner plataforma urbana

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